El streaming es un concepto utilizado para definir una forma de consumir contenido a través de la red sin la necesidad de tener que descargarlo. Se trata de utilizar la tecnología y las redes para emitir contenido almacenado en la nube en dispositivos como ordenadores, smartphones y tablets a la vez que se visualiza.

 

Pero la lectura en continuo no apareció sin más, no se trata de un aplicación creada por un programador si no de un método de retransmisión que ha ido mejorando poco a poco. Conozcamos los orígenes del streaming.

 

 

Consumo de contenido en el pasado

 

Mucho ha cambiado el método de disfrutar de una buena película, escuchar una canción o simplemente descargar unos documentos.

 

Hace algunas décadas que se dio a los navegantes la posibilidad de descargar contenido para disfrutarlo, si bien, era necesario esperar a que la descarga se realizase por completo -y no era un proceso rápido precisamente-.

 

Por supuesto, todo lo que te descargabas lo hacías de manera local y utilizando la poca capacidad que por aquel entonces tu disco duro podía ofrecerte, teniendo que eliminar tus descargas para poder almacenar contenido nuevo.

 

 

Elementos necesarios para retransmitir en streaming

 

La lectura en tránsito no es algo que pudiese surgir de la noche a la mañana. Antes de que este tipo de retransmisión existiese era necesaria la aparición de algunos elementos.

 

Lo primero, un ordenador capaz de reproducir el contenido. En los 80 ya podíamos encontrar computadoras a pie de calle. Pero claro, estas no eran lo suficiente potentes, algo que tampoco importaba mucho teniendo en cuenta la calidad del ancho de banda, que apenas permitía una conexión mínima a Internet.

 

Lo siguiente sería crear una red virtual en Internet capaz de transmitir el contenido en multicast y los portales a los que los navegantes pudiesen acceder para disfrutar del material retransmitido.

 

 

Contenido audiovisual en streaming

 

Así que ya estaba todo, dispositivos capaces de reproducir contenido multimedia, conexión adecuada a Internet, redes de emisión y almacenaje de contenido y portales virtuales; todos los elementos necesarios para dar lugar al origen del streaming.

 

En 1993 se emitió, gracias a la red virtual Mbone, el directo del grupo musical Severe Tire Damage. Un año más tarde, Rolling Stones hacían lo propio.

 

En 1995 también se retransmiten bandas sonoras.

 

Dos años más tarde, en 1997, RealPlayer, el primer sistema de reproducción de vídeo en streaming, era lanzado por RealNetworks, hazaña que dio la vuelta al mundo. Durante los años siguientes, otros programas se crearon y los dispositivos de recepción mejoraron.

 

La lectura en continuo estaba ahí, pero no se podía llevar a cabo hasta que mejorara la conexión a Internet, algo que ocurrió al cambiar de siglo. El uso de Internet se multiplicó exponencialmente y todo cambió.

 

En los años siguientes, la difusión en flujo simplemente ha ido adentrándose en los hogares, destacando la creación de YouTube en 1995, plataforma que, sin duda, revolucionó el consumo de contenido audiovisual.

 

En la actualidad existen multitud de portales destinados a emitir contenido anónimo, de empresas y de particulares, tanto en directo como en diferido.

 

El contenido que se consume vía streaming es, en su práctica totalidad, música y vídeo, si bien, también podemos encontrar documentos de texto, pdfs, diapositivas y un largo etcétera. Todo lo que podamos crear lo podemos distribuir de esta manera, incluyendo ya partidos de fútbol, mítines, reuniones, eventos con celebridades…