Actualmente los operadores de televisión tradicional y los de pago por visión, tienen una formula secreta del éxito para generar una parrilla de programación. Esta formula pasa por adquirir los derechos en exclusiva de algún deporte de primera linea como el futbol, la formula 1, el baloncesto o el tenis, en el caso de España, y vender el espacio a sus anunciantes a precio de oro ya que tienen una gran audiencia viéndolos. En el caso del pago por visión la publicidad es más indirecta, pero no nos engañemos también tienen publicidad, y funcionan igual. Por lo que podemos afirmar que los deportes en directo son la gallina de los huevos de oro.
Esto es tan así que lo derechos de los llamados deportes reyes cada año son más desorbitares. Sin ir más lejos Movistar pagó a principios de 2016 más de 3.000 millones de euros porlos derechos de la Champions League hasta la temporada 2017/2018 y los de La Liga hasta 2019.
Sin embargo cabe preguntarse hasta cuando será esta una formula infalible. 
En los últimos tiempos los operadores de televisión tradicional y las de pago como Movistar Plus, se están viendo avezadas en su contenido habitual por plataformas de streaming y los servicios  OTT, over-the-top. Todas han tenido que reestructurar su parrilla para poder competir hasta el punto de tener que crear sus propios portales para satisfacer la demanda de los consumidores.
Según un nuevo informe de Ampere Analysis, dice  que de 32.000 consumidores en los Estados Unidos y Reino Unido,  los espectadores más jóvenes, con los Millennials (18 a 24 años) a la cabeza son menos propensos a consumir los deportes en la televisión que el resto de una franja de edad mayor.
“A la pregunta en los Millennials sobre que tipo de televisión consumen y en que momento, se aprecia que los deportes en directo caen por debajo de contenido de ficción como series o películas, y que no quieren estar sujetos a un horario fijo, lo ven cuando quieren», informó Richard Broughton, director de investigación de Ampere. «Sólo el 14% de los consumidores que se confiesan como amantes del deporte están en la franja de edad de 18 a 24 años, en comparación con el 22% de los que indican que» les encantan los programas de televisión «.
La caída en el consumo de los deportes, se hizo evidente por primera vez durante los Juegos Olímpicos de Río 2016, cuando NBC Universal informó de la visualización de números mucho más bajo que en ediciones anteriores. Cabe destacar que se consumió mucho más streaming que nunca.
La NFL también está experimentando una caída abrupta en sus calificaciones de esta temporada, con prácticamente todo su calendario hacia abajo, en muchos casos, a doble dígito.
Ampere encontró que sólo el 11% de los jóvenes de los Millennials (18-24) dijo que el deporte era su género de contenido favorito, en comparación con el 45% de los espectadores mayores de 45 años.
«El cambio en la percepción del deporte entre los consumidores más jóvenes debería sonar las campanas de alarma para las compañías de medios tradicionales que dependen de los derechos deportivos de alto valor y cada vez más altos», dijo Broughton. «Los operadores de televisión de pago que piensan en recortar la inversión en contenido de televisión y películas para proteger el presupuesto de los derechos deportivos tal vez quieran volver a pensar. Los consumidores más jóvenes están desactivando el deporte a favor del contenido de video con guión y social, incluyendo comedia, ciencia ficción, romance y acción y aventura. Evidentemente, una estrategia de contenido «de talla única» no durará como un plan pan-generacional «.
Sin duda son datos a tener muy en cuenta por todos, ya que la audiencia cambia con el tiempo,  se deben generar estrategias no para englobar a todos si no para tener a cada segmento de la audiencia cautivado en todo momento. Si el futuro pasa por los Millennials quizás dentro de no mucho un Madrid-Baça o viceversa, no sea el acontecimiento del año. La pregunta es ¿Cuantos huevos le quedan todavía a esta gallina?