La respuesta a esta pregunta la verdad es que es bastante obvia. Como ocurre con la inmensa totalidad de prácticas que se pueden llevar a cabo en un medio de comunicación, el streaming se utiliza como una herramienta publicitaria; cualquier forma de difusión de contenido se puede convertir en un recurso interesante para publicitar lo que queramos.

Publicidad para quien retransmite

Aunque una gran parte del contenido retransmitido vía streaming no es publicitario si no de entretenimiento, es evidente que sí se puede crear toda una campaña publicitaria en torno a una marca, empresa, producto o servicio y emitirla como un recurso de marketing más.

Todo el material publicitario creado puede colgarse en redes sociales como Facebook, YouTube y otros portales que permitan la reproducción de vídeos, así como en la propia web de la empresa, haciendo que su contenido sea mucho más rico.

De hecho es así como funciona. Cuando entras en YouTube a ver un vídeo de IKEA donde se construye un mueble, la marca sueca está utilizando el streaming para, a través de un videotutorial, publicitar sus productos o, en este caso, la facilidad de montaje propia de este tipo de muebles, es decir, se está publicitando, directa o indirectamente, pero lo hace.

Cuando entras a una página web y se reproduce un vídeo de presentación estás consumiendo publicidad emitida a través de streaming, pues, sin olvidar su definición, estamos visualizando el material sin necesidad de descarga previa.

También se puede crear contenido exclusivo como sorteos y descuentos a usuarios suscritos (previa cuota, o no) a un canal de la empresa u otorgárselo a aquellos que difundan tu contenido. En general, ofrecer cualquier contenido que llame la atención de los usuarios va a convertirse en un recurso publicitario inestimable, pues, gracias a él, y al uso del boca a boca -o en este caso, del share a share- tu contenido se va a difundir.

Publicidad contratada

Se trata de los anuncios que aparecen en las webs emisoras de streaming, o antes o durante la emisión del contenido. Pueden ser vídeos, imágenes, logos, texto o audios; cualquier formato es válido.

Obviamente es material que puede promocionarse de otro modo, pero las marcas y empresas también aprovechan el tirón de este método de retransmisión para colgar sus anuncios de manera secundaria.

Un ejemplo claro es el banner que aparece en los vídeos de youtubers famosos, el típico anuncio prevídeo o los carteles publicitarios que se encuentran en las páginas de visionado gratuito de series y películas.

Estos anuncios pueden contratarlos tanto el creador del contenido principal como la web emisora y, por supuesto, son otra manera de hacer publicidad, ya sea de marcas, otras páginas web o cualquier otro producto o servicio que pueda ser publicitado.

Reafirmándonos en nuestra respuesta inicial, y tras leer este contenido, podemos afirmar con rotundidad que cualquier método de difusión, a gran o pequeña escala, incluido el streaming, va a servir como herramienta publicitaria.